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Coordinación óculo motora
  • Accede a una completa batería de evaluación de la coordinación óculo-manual y otras habilidades cognitivas

  • Identifica y evalúa la presencia de alteraciones o déficits

  • Estimula y mejora la coordinación óculo-manual y otras funciones con ejercicios clínicos

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¿Qué es la coordinación ojo-mano?

La coordinación ojo-mano, también denominada como coordinación óculo-motora, óculo manual, o visomotriz, se puede definir como la habilidad que nos permite realizar actividades en las que utilizamos simultáneamente los ojos y las manos. Actividades en las que integramos simultáneamente la información que nos facilitan nuestros ojos (percepción visual del espacio) para guiar el movimiento de nuestras manos.

  • Utilizamos los ojos para dirigir la atención y ayudar a saber a nuestro cerebro dónde se sitúa nuestro cuerpo en el espacio (propiocepción).
  • Empleamos las manos para ejecutar una tarea determinada de manera simultánea y coordinada, en base a la información visual.

La coordinación óculo-motora es una habilidad cognitiva compleja, ya que debe guiar los movimientos de nuestra mano de acuerdo a los estímulos visuales y de retroalimentación. El desarrollo de la coordinación óculo-manual es especialmente importante para el desarrollo normal del niño y para el aprendizaje escolar, aunque sigue siendo importante para nuestro día a día cuando somos adultos.

Casi todas las actividades de nuestra vida diaria requieren de la coordinación óculo-motora, por eso es importante estimularla y mejorarla. Generalmente, la información que solemos emplear para corregir nuestros movimientos y nuestras conductas es la información visual, de ahí la importancia de esta habilidad.

Ejemplos de coordinación óculo-motora

  • Al escribir en papel, estamos empleando la coordinación óculo-manual. Conforme vamos haciendo trazos, nuestros ojos nos informan acerca de la posición de nuestra mano y de la calidad de lo que escribimos. En base a esta información, vamos generando los diferentes programas motores, corrigiendo en estos los problemas que hayan podido surgir durante el programa motor anterior (retroalimentación). Es una secuencia de actos motores muy rápidos y precisos, por lo que requiere cierta habilidad y entrenamiento.
  • Algo semejante al ejemplo anterior ocurre al escribir a ordenador. El tipo de movimientos empleados para producir las letras es muy diferente, pero empleamos igualmente la información visual (si hemos escrito bien o mal) para dirigir los movimientos que realizamos con la mano o para corregir los errores.
  • En la conducción empleamos de manera constante la coordinación óculo-motora, ya que dirigimos nuestros movimientos al volante en función de la información visual que nos rodea.
  • Cuando practicamos deportes, coordinamos lo que ven nuestros ojos con el movimiento de todo el cuerpo. Dependiendo del deporte, predominará la coordinación óculo-manual (baloncesto, tenis, béisbol) o la coordinación óculo-pédica (fútbol, atletismo). No obstante, en casi todos los deportes va a darse la coordinación del ojo con la mayoría de los grupos musculares, por lo que es más interesante referirse en estos casos a la coordinación óculo-motora en general.
  • Cuando intentamos encajar la llave dentro de la cerradura estamos haciendo uso de nuestra coordinación óculo-manual. Ejemplos similares serían el intentar introducir una tarjeta de crédito en la ranura, o cuando un niño juega con piezas encajables.

Patologías relacionadas con un déficit en coordinación óculo-manual

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la coordinación óculo-motora puede fallar incluso si la visión o los ojos de la persona están intactos, y puede fallar igualmente aunque los músculos o el control de la motricidad funcionan adecuadamente. Que un niño haya ido al oculista y le hayan dicho que tiene la visión perfectamente no quita que pueda tener problemas con la coordinación visomotriz. El trastorno directo de la coordinación óculo-motora sólo afectaría a la capacidad de trabajar de manera conjunta al sistema visual y a los sistemas motores.

Además, cualquier alteración de los sistemas visuales o sistemas motores podría perjudicar notablemente la coordinación ojo-mano. Patologías visuales o de la musculatura como el estrabismo, la ambliopía, la hipotonía muscular, el desequilibrio postural o la lateralidad cruzada pueden provocar problemas con esta habilidad cognitiva. Además, lesiones cerebrales que alteren las áreas motoras (o relacionadas) o que alteren las áreas perceptivas pueden provocar problemas de coordinación ojo-mano.

Las consecuencias de padecer una mala coordinación óculo-manual pueden afectar a una gran cantidad de actividades. Estos problemas pueden desembocar en trastornos del desarrollo, en dificultades de aprendizaje (problemas en la adquisición de la lectoescritura o en los deportes), en ámbitos académicos (si se cometen muchos errores a la hora de tomar apuntes, se entorpece la atención que se le pueda prestar a las clases), en ámbitos profesionales (si hay problemas al escribir a ordenador o al ensamblar piezas, se reduce la eficiencia en el trabajo) y en problemas de nuestras actividades de la vida diaria (desde llevarnos la comida a la boca o coser, hasta conducir).

¿Cómo medir y evaluar la coordinación óculo-manual?

La coordinación ojo-mano es la base de muchos de los comportamientos de nuestro día a día. Desenvolvernos correctamente en nuestro entorno habitual implica directamente una correcta coordinación ojo-mano. Así, evaluar la coordinación visomotriz puede ser de gran ayuda en diferentes ámbitos de la vida: en ámbitos escolares (saber qué niño va a tener más dificultades a la hora de escribir o realizar ciertas actividades relacionadas con el éxito académico), en ámbitos médicos (para saber si un paciente va a poder conducir o, incluso, alimentarse sin ayuda) o en ámbitos profesionales (especialmente en trabajos más manipulativos, aunque también en labores de oficina puede ser esencial una correcta coordinación para ser eficientes).

Las tareas que ofrece CogniFit para evaluar esta habilidad cognitiva están inspiradas en los Tests clásicos de Wisconsin Card Sorting Test (WCST), Variables Of Attention (TOVA), Hooper Visual Organisation Task (VOT) y en el Test de Stroop. Mediante la actividad de ajustar los movimientos que relacionan la mano y el acompañamiento visual a un objeto se obtiene una medida fiable acerca de las capacidades neuromusculares del usuario. Es preciso sincronizar la acción de los músculos que producen el movimiento de la mano para poder precisar una velocidad e intensidad adecuada. Además de medir la coordinación ojo-mano, también evalúa la flexibilidad cognitiva, la atención dividida y la monitorización.

  • Test de Sincronización UPDA-SHIF: En esta prueba aparecerá en la pantalla una bola en movimiento. El objetivo sería coordinar el puntero con el movimiento de la bola de la manera más precisa posible, siguiendo el recorrido de ésta.
  • Test de Simultaneidad DIAT-SHIF: Es necesario seguir el recorrido aleatorio de una bola blanca y atender a las palabras que aparecen en el centro de la pantalla. Cuando la palabra que esté en el centro de la pantalla coincida con el color en que está escrita, hay que dar respuesta (prestando atención a dos estímulos al mismo tiempo). En esta actividad, hay que afrontar cambios de estrategia, nuevas respuestas y manejar la capacidad de monitorización y la capacidad visual al mismo tiempo.
  • Test de Coordinación HECOOR: Hay que seguir con el puntero una bola que se moverá por toda la pantalla, evitando salir de ella. Para ello habrá que realizar un seguimiento manual y visual de la bola.
  • Test de Celeridad REST-HECOOR: Aparece en la pantalla un cuadrado azul. Habrá que pulsar tan rápido como sea posible el botón situándose dentro del cuadrado. Cuantos más veces se pulse el botón en el tiempo disponible, mejor resultado se obtendrá.
  • Test de Resolución REST-SPER: Aparecen en la pantalla numerosos estímulos en movimiento. Habrá que pinchar en los estímulos objetivo tan rápido como sea posible, pero evitando pinchar en los estímulos intrusos.

¿Cómo rehabilitar o mejorar la coordinación óculo-manual?

La coordinación ojo-mano puede ser entrenada y mejorada, al igual que las demás habilidades cognitivas. En CogniFit ofrecemos la posibilidad de hacerlo de manera profesional.

La rehabilitación de la coordinación ojo-mano está basada en la plasticidad cerebral. CogniFit ofrece una batería de ejercicios clínicos diseñados para rehabilitar los problemas en la coordinación ojo-mano y en otras funciones cognitivas. El cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen conforme se hace uso de las funciones que dependen de éstos. Por tanto, si entrenamos frecuentemente la coordinación óculo-motora, las conexiones cerebrales de las estructuras implicadas en esta habilidad se fortalecerán. Así, cuando necesitemos coordinar alguna conducta que implique tanto a nuestros ojos como nuestras manos, las conexiones serán más rápidas y eficientes, mejorando la ejecución de dicha conducta.

El equipo de CogniFit está formado por un completo equipo de profesionales especializados en el estudio de la plasticidad sináptica y procesos de neurogénesis. Esto ha permitido la creación un programa de estimulación cognitiva personalizado para las necesidades de cada usuario. Este programa da comienzo por una precisa evaluación de la coordinación ojo-mano y otras funciones cognitivas fundamentales. En base a los resultados de la evaluación, el programa de estimulación cognitiva de CogniFit ofrece de forma automatizada un entrenamiento cognitivo personalizado para fortalecer la coordinación óculo-motora y otras funciones cognitivas que se consideren necesarias según la evaluación.

La constancia y un entrenamiento adecuado son imprescindibles para mejorar la coordinación visomotriz. CogniFit dispone de herramientas de evaluación y de rehabilitación para optimizar esta función cognitiva. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana.

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