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La relación entre la mente y el cerebro

La relación entre la mente y el cerebro

Las conceptualizaciones y teorías de la mente difieren en función del tiempo cronológico, de las creencias religiosas y de filosofías antiguas y modernas. Las primeras explicaciones teóricas de la mente (Platón y Aristóteles y, más tarde, los filósofos medievales) asociaban la mente con con el alma, considerándola inmortal y divina. En la mayoría de los casos, incluyendo puntos de vista modernos, sitúan a la mente, el pensamiento y la conciencia en el contexto de la experiencia y el entorno. Que la mente se ha considerado habitualmente una propiedad del yo queda patente en algunas expresiones populares como "abre tu mente", "quítatelo de tu mente" o "mi mente sabe". La memoria, la atención, la lógica, la intuición, la resolución de problemas, la capacidad de comunicarse y, dependiendo de la teoría, la emoción, la depresión y los procesos inconscientes son algunas de las principales características de la mente y su funcionamiento determinan las pautas para crear juegos para la mente.

La relación de la mente y el cerebro es evidente en todos los debates de la mente, y más recientemente en el discurso psiquiátrico y neurocientífico. La ciencia cognitiva y la neurociencia están actualmente participando en la comprensión de cómo los procesos cerebrales, el comportamiento y la cognición interactúan. Estos descubrimientos son clave para aprender a ejercitar la mente. La neurociencia cognitiva está activamente involucrada en la investigación de cómo los seres humanos, organismos activos y pensantes, usan sus cerebros para lograr sus metas y satisfacer sus necesidades en el contexto de entornos complejos y cambiantes. Esta investigación muestra vínculos inextricables entre la cognición, que se considera basada en la mente, y el entorno y entre la cognición y la acción, que se considera que tiene una base física[1]. La investigación reciente basada en la resonancia magnética funcional [2] muestra que los aspectos específicos de la cognición sensorial y motora básica, así como procesos más complejos de reconocimiento facial y de palabras, o como el pensamiento, todos ellos considerados basados en la mente, están apoyados por las regiones cerebrales con un alto grado de especialización en estos procesos, lo que sugiere que la interacción mente-cerebro ocurre a través de los mecanismos cerebrales únicos altamente especializados. La memoria episódica, por ejemplo, la capacidad de recordar lo que le pasó a uno mismo y cuando le sucedió, y que se cree que es exclusivamente humana, es una habilidad importante de la mente humana. En consecuencia, también lo es la capacidad de ejercitar la mente. Se ha investigado [3] buscando a través de neuroimagen en regiones específicas de la memoria episódica cerebral del lóbulo frontal (diferentes de los relacionados con la memoria semántica), descubriendo que enlazan aún más el cerebro a la mente.

La relación entre el cerebro y la mente es especialmente importante en el campo de la psiquiatría que ha implementado el tratamiento a largo plazo frente a la dicotomía cerebro-mente. Gabbard 2005, afirma que el cerebro y la mente no son entidades separadas, sino que "la mente es la actividad del cerebro". Gabbard, 2005,[4] deplora la amplia asociación psiquiátrica de genes, medicación y factores biomédicos a la entidad cerebral, y entorno, psicoterapia y factores psicosociales a la mente, y aboga por la unidad de mente y cerebro, haciendo hincapié en el carácter inseparable de la interacción entre los genes y el medio ambiente, así como entre los factores psicosociales y la estructura del cerebro. La polarización del cerebro y la mente en la psiquiatría contemporánea, y la subsiguiente visión de que la medicación está indicada para los desórdenes biológicos o cerebrales mientras que la psicoterapia es apropiada para desórdenes psicológicos o mentales, es, a su juicio, un error que retrasa la aplicación de tratamientos integrales bio-psicosociales.

En este contexto de investigación psiquiátrica del cerebro, hay pruebas de neuroimagen que muestran que las variables mentales asociadas con la mente juegan un rol importante en la en la base neurofisiológica de la conducta de los seres humanos [5]. Esta conclusión, necesaria para la elaboración de ejercicios para la mente, se basa en los resultados de las investigaciones de neuroimagen del efecto de la psicoterapia en pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de pánico o trastorno depresivo mayor unipolar; lo que demuestra que las funciones y los procesos implicados en la actividad cerebral afectan a la actividad cerebral y a la plasticidad. Los resultados de los estudios sobre el efecto placebo también convergen hacia la misma conclusión, a saber, que los procesos mentales basados en la mente producen actividad cerebral[5]. Estos estudios muestran que la mera creencia y la expectativa creada por la ingestión de un medicamento placebo, modula la actividad fisiológica y química del cerebro.

Referencias

[1] Makeig S, Gramann K, Jung T, Sejnowski T J, Poizner H, La vinculación del cerebro, la mente y el comportamiento. Revista Internacional de Psicofisiología, Volumen 73, Número 2, agosto de 2009, páginas 95-100; los procesos neuronales en Psicofisiología Clínica

[2] Kanwisher N. Especificidad funcional en el cerebro humano: Una ventana a la arquitectura funcional de la mente. PNAS, 22 de junio de 2010 (vol. 107, núm. 25, 11163 hasta 1117)

[3] Tulving E. La memoria episódica: De la mente al cerebro. Annu. Rev. Psicología. 2002. 53:1-25

[4] Gabbard G.O. Mente, cerebro, y trastornos de personalidad, American Journal of Psychiatry 2005; 162:648-655)

[5] Beauregard M. Efecto de la mente en la actividad cerebral: La evidencia de los estudios de neuroimagen de la psicoterapia y el efecto placebo. Nord J Psychiatry 2009; 63:5 _16.

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