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  • Accede a ejercicios clínicos de evaluación cognitiva y pérdida de memoria

  • Estimula tu plasticidad cerebral y funciones cognitivas implicadas en la pérdida de memoria

  • Evalúa y mejora tu memoria y otras áreas cognitivas

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Nuestro cerebro emplea diferentes estructuras para trabajar con diferentes tipos de memoria. Las dos modalidades principales de memoria son: la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. Aunque se puedan dar disfunciones, o de pérdida de memoria en ambas, nos centraremos en la Memoria a Largo Plazo Declarativa.

  • La Memoria a Corto Plazo retiene información limitada durante una pequeña cantidad de tiempo.
  • La Memoria a Largo Plazo almacena durante mucho tiempo una gran cantidad de información compleja. Es lo que solemos entender popularmente como “memoria”. A su vez, hay dos tipos de Memoria a Largo Plazo: La Memoria No Declarativa o Implícita (montar en bicicleta, conducir) y la Memoria Declarativa o Explícita, utilizado para recordar experiencias personales o nuestro conocimiento sobre el mundo (cómo se llama un familiar, dónde dejé las llaves, quién gobierna mi país, qué ha ocurrido hace cinco minutos o hace cinco meses).

Qué es la pérdida de memoria y los síntomas

Cuando olvidamos algo, lo habitual no es que “perdamos” el recuerdo en sí, sino que nuestro cerebro “no encuentre el camino” hasta el recuerdo que tratamos de buscar. Los olvidos "patológicos" se denominan amnesias. Algunos síntomas de pérdida de memoria pueden ser:

  • Perder objetos personales frecuentemente.
  • Tener dificultades para encontrar las palabras adecuadas.
  • Hacer las mismas preguntas en una conversación, o contar varias veces la misma historia.
  • No recordar si hemos hecho algo, como por ejemplo, tomar un medicamento.
  • Desorientarse o perderse en lugares conocidos.
  • Confundirse de año, o de día de la semana.
  • Tener dificultades para recordar citas o eventos.
  • Problemas para seguir instrucciones o tomar decisiones.

Tipos de pérdidas de memoria: Transitoria y Permanente

Las pérdidas de memoria se pueden presentar de dos formas: transitoria y permanente.

  • La pérdida de memoria transitoria consiste en el olvido de una información que, tras un tiempo de amnesia, vuelve a nuestra memoria. Si somos incapaces de recordar un nombre, pero lo recordamos una hora más tarde, o si somos incapaces nada más despertar de recordar lo ocurrido la noche anterior tras haber ingerido mucho alcohol, serían pérdidas de memoria transitorias.
  • La pérdida de memoria permanente sería la información que perdemos y no somos capaces de recuperar. Si no somos capaces de recordar, aunque nos lo recuerde otra persona, dónde hemos dejado las llaves de casa u olvidamos que ha venido nuestro hermano a visitarnos la tarde anterior, estaríamos ante una pérdida de memoria permanente.

Causas de pérdida de memoria: Problemas médicos, emocionales y la edad

Hay diversos factores que pueden conducir a pérdidas de memoria involuntarias, tanto en jóvenes como en ancianos. Muchos de estos factores no son debidos a un mal funcionamiento de la memoria, sino a interferencias de otras capacidades cognitivas (como la atención) o de ciertas sustancias (como medicamentos).

  • Pérdida de memoria por causas de salud que, en la mayor parte de los casos, pueden ser tratados: Los efectos secundarios de algunos medicamentos, una mala alimentación carente de vitaminas B6, B9 y B12 pueden provocar pérdidas de memoria transitorias, el abuso de alcohol, los problemas de tiroides, riñones o hígado, la falta de oxígeno en el cerebro (como en los ictus), los trastornos craneoencefálicos (golpes en la cabeza), tratamientos para el cáncer (quimioterapia o radioterapia), tumores o infecciones cerebrales, problemas emocionales (como la depresión) y la ansiedad (como en el Trastorno de Estrés Postraumático).
  • Pérdida de memoria por estrés, ansiedad u otros problemas emocionales: Además, el estrés, la ansiedad y algunas consecuencias derivadas de emociones como la ira pueden provocar olvidos. Si tenemos un accidente de coche, el estrés puede hacer que perdamos los recuerdos de lo ocurrido esa misma mañana. Pero, por lo general, estos olvidos se producen porque centramos nuestra atención en estímulos amenazantes, y quitamos importancia a lo que nos rodea. Así, podemos recordar bien lo que nos producía esas emociones tan intensas, pero nada más de lo ocurrido durante ese tiempo. Es el caso del Trastorno de Estrés Postraumático y del Trastorno Obsesivo Compulsivo. En ambos trastornos, la persona se centra tanto en un episodio angustioso o en una obsesión, que terminan por no recordar nada salvo aquello que les abruma.
  • Pérdida de memoria por la edad y el envejecimiento normal: Aunque los olvidos y los trastornos de memoria no son exclusivos de las personas mayores, es cierto que son la población más susceptible a este tipo de problemas. Con la edad, la capacidad de aprendizaje y la calidad de la memoria puede deteriorarse aun sin la presencia de ninguna patología. No obstante, cuando estos problemas empiezan a ser más severos de lo normal, podemos estar hablando de un Deterioro Cognitivo Leve o, si es más grave, de una demencia.
  • Pérdida de memoria derivada de problemas emocionales en personas mayores: Es habitual que las personas mayores se sientan solas por haber perdido a seres queridos, o no se sientan útiles al dejar de trabajar. Con estos cambios es normal que una parte de los ancianos sufran trastornos emocionales, como depresión. Los ancianos deprimidos pueden aumentar sus olvidos y confundir sus síntomas con Alzheimer u otro problema de memoria. La depresión puede provocar problemas de memoria severos tanto en mayores como en jóvenes, pero en ancianos es imprescindible realizar un diagnóstico diferencial adecuado para distinguirlo del Alzheimer. No obstante, aunque los problemas de memoria en personas deprimidas pueden no ser tan relevantes como en otras patologías, hay que atender cuanto antes los problemas emocionales que estén sufriendo.
  • Pérdida de memoria por deterioro cognitivo leve: El deterioro cognitivo leve es un trastorno que cursa con pérdida de memoria, pero no impide a la persona que lo sufre realizar sus actividades diarias. Algunos estudios señalan que el Deterioro Cognitivo Leve puede ser indicador temprano de la demencia tipo Alzheimer, aunque no todos los casos de deterioro cognitivo leve termine derivando en Alzheimer.
  • Pérdida de memoria debido a demencia es uno de los problemas más importantes que afectan a las personas mayores, aunque no es una consecuencia normal del envejecimiento. Consiste en la aparición, generalmente crónica, de problemas cognitivos, tales como problemas de la memoria, del habla, del comportamiento, etc. Existen diferentes tipos de demencia, pero la demencia más común es la Enfermedad de Alzheimer.
  • Pérdida de memoria causada por la enfermedad de Alzheimer En esta enfermedad, unas proteínas llamadas “beta-amiloide” se acumulan en las neuronas formando placas seniles, hasta que terminan por inutilizar a dichas neuronas. Esto deriva en un deterioro progresivo y grave de la memoria, problemas en la orientación (es fácil que no sepa en qué lugar o qué día están), en el cálculo y, en general, para realizar sus actividades del día a día. La gravedad de la enfermedad varía según el estadio en el que se encuentre. En una fase leve, la persona con la Enfermedad de Alzheimer puede mostrar olvidos importantes, perderse en sitios conocidos, mostrarse desconectada de sus actividades y de las conversaciones, puede tener problemas para saber en qué fecha está, mostrar síntomas de depresión y hostilidad. En una fase moderada, los olvidos son más llamativos, pudiendo olvidar nombres o cosas que han sucedido pocos minutos atrás, tiene dificultades para hacer la compra o cocinar, puede descuidar su higiene personal, tener problemas en el habla o mostrar agresividad, tiende a perderse y, en definitiva, se hace inviable el día a día sin ayuda externa. En una fase avanzada, puede presentar problemas para comer o para comprender cualquier cosa, no reconoce a parientes y amigos, llegando a mostrar comportamientos inadecuados en público. En esta fase, la persona se vuelve totalmente dependiente.

Prevenir la pérdida de memoria

Los factores que se han mostrado más eficaces para prevenir o ralentizar el avance del Alzheimer u otros problemas de memoria son: un sueño adecuado, una buena dieta, el ejercicio físico, la vida social activa y las actividades cognitivas. El cerebro actúa de manera semejante a nuestros músculos, de modo que, cuanto más lo utilicemos, en mejor forma estará. Si, en cambio, no nutrimos bien nuestro cerebro, no lo oxigenamos adecuadamente mediante el ejercicio y no hacemos uso de nuestras capacidades sociales y cognitivas, tenderá a atrofiarse. Por esto, llevar una vida activa y saludable puede ser muy beneficioso para nuestra memoria. En CogniFit disponemos de una amplia gama de actividades validadas científicamente para mantener activo nuestro cerebro y entrenar nuestras capacidades cognitivas. Además, la actividad cognitiva no sólo fortalece la memoria en personas adultas y mayores, sino que también puede ayudar a favorecer el desarrollo de capacidades intelectuales en niños y jóvenes.

Mediante la Estimulación Cognitiva se busca el estimular, entrenar y fortalecer las distintas capacidades cognitivas de las personas, como la atención, percepción, memoria, lenguaje y funciones ejecutivas. Son precisamente estas capacidades las que se pueden ver afectadas en la demencia y otros trastornos que cursan con pérdida de memoria. Al realizar actividades que implican las diferentes capacidades cognitivas, hacemos que nuestro cerebro refuerce sus conexiones, dificultando su deterioro. No obstante, la estimulación cognitiva no se trata de realizar actividades de manera azarosa, sino que requiere de unas técnicas y una organización precisas y diseñadas específicamente para las necesidades del paciente. En CogniFit apostamos por la personalización de las actividades para sacar el mayor partido a tu entrenamiento cerebral y hacer más eficiente la prevención de problemas cognitivos.

Además, otros factores como una buena rutina de sueño y leer frecuentemente favorecen el buen estado de nuestra memoria. Por supuesto, abandonar cualquier mal hábito relacionado con la bebida, el tabaco u otras drogas va a ser beneficioso tanto para nuestra memoria como para nuestra salud general.

¿Cuándo pedir ayuda? Detectar y evaluar los problemas de memoria

Es bastante habitual que las personas con problemas de memoria no sean conscientes de sus propios problemas, de modo que suelen ser detectados inicialmente por sus familiares.

Por otra parte, las personas ansiosas y deprimidas suelen focalizarse más en sus errores, de modo que suelen sobrestimar sus olvidos, llegando a pensar que tienen un problema de memoria sin ser necesariamente el caso. Siempre que no sea habitual, si olvidamos el nombre de algún objeto o persona con la que no tenemos mucho trato, si olvidamos a qué habíamos ido a una habitación, olvidamos dónde habíamos dejado las llaves o se nos olvida llevarnos la comida al trabajo, no hay de qué preocuparse.

Sin embargo, si la persona tiene problemas para llevar a cabo las actividades del día a día, o si se muestra confusa y desorientada, es hora de ir al médico. Puede ser de mucho interés el llevar apuntada cierta información, como desde cuándo ocurren los olvidos, si han ido a peor, qué clase de cosas olvida y cómo afecta todo esto tanto en el hogar como en la vida social y laboral. Es el médico el que debe realizar un diagnóstico preciso y decidir si la persona en cuestión tiene o no problemas de memoria y, de ser así, de qué tipo de problema se trata. En caso de duda, siempre es mejor acudir a un especialista.

Lo primero que debemos saber es que tener olvidos no significa que tengamos problemas de memoria, y mucho menos que tengamos la enfermedad de Alzheimer. Todos tenemos olvidos y es algo normal (olvido benigno). Nuestro cerebro necesita olvidar para incluir adecuadamente nueva información.

¿Cómo tratar o paliar la pérdida de memoria

El tratamiento de la demencia debe llevarse a cabo desde un enfoque mutidisciplinar. Dependiendo del tipo de demencia, de la fase en la que se encuentre y de las características concretas del paciente, puede ser necesaria la intervención del neurólogo, psiquiatra, médico de familia, internista, geriatra, enfermero, psicólogo, neuropsicólogo, logopeda, terapeuta ocupacional y fisioterapeuta.

En el caso del Alzheimer, el profesional que nos trate, diseñará el diagnóstico y tratamiento adecuados. Además conviene acompañar esto de ejercicios clínicos de estimulación cognitiva para Enfermos de Alzheimer en fase leve. Para las fases más avanzadas, se suelen emplear otros tratamientos. Aunque el Alzheimer actualmente no tiene cura, estos fármacos buscan mantener las capacidades deterioradas con el avance de la enfermedad y algunos problemas conductuales derivados.

Además, mantener las actividades de prevención, pueden ayudar a disminuir la velocidad de avance de la demencia, una vez diagnosticada. Si combinamos el tratamiento farmacológico con una dieta adecuada, ejercicio físico, socialización y estimulación cognitiva apropiada, reduciremos las implicaciones de la demencia en el día a día de la persona que la padece.

¿Cómo actuar si un familiar tiene pérdida de memoria?

Si se detectan problemas de memoria no diagnosticados en una persona conocida, el primer paso es animarle a acudir a un especialista. No es raro que se muestren reacios a recibir ayuda, pues es muchos pacientes no son conscientes de sus problemas. Por este motivo, hay que abordar el tema con paciencia y cuidado.

Una vez el profesional pertinente ha realizado un diagnóstico, hay que seguir sus indicaciones. Si se trata de una fase leve, debemos facilitar que la persona mantenga sus rutinas en el hogar y a nivel social. Como uno de los problemas principales de la Enfermedad de Alzheimer es la desorientación temporal, es conveniente situar relojes y calendarios a la vista. Aunque el aprendizaje se ve entorpecido por la enfermedad, es muy recomendable acostumbrarle a emplear una agenda para que no reduzca sus actividades. Las personas cercanas debemos ayudar a que siga las recomendaciones del médico, a que se tome las pastillas correctamente y a realizar las actividades relacionadas con el tratamiento. Ser diagnosticado de demencia puede ser muy difícil y duro de asumir para un paciente. Por eso, es importante aportar apoyo emocional desde la familia para que hacer la situación menos dolorosa. Si se detectan síntomas de depresión, hay que informar al médico o psicólogo cuanto antes.

En conclusión:

  • Un olvido no implica problemas de memoria.
  • Hay que conocer los síntomas del Deterioro Cognitivo Leve y de las demencias como el Alzheimer para detectarlos cuanto antes y acudir a un especialista. No obstante, no todos los problemas de memoria están relacionados con estos trastornos, pero también requieren atención médica.
  • Los efectos del Deterioro Cognitivo Leve y la demencia pueden reducirse mediante una buena alimentación, ejercicio físico, descanso adecuado, socialización y estimulación cognitiva.

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