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  • Accede a una completa batería de pruebas cognitivas para evaluar la memoria a corto plazo

  • Identifica y evalúa la presencia de alteraciones o déficits

  • Instrumentos validados para mejorar o rehabilitar la memoria a corto plazo y otras habilidades cognitivas

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¿Qué es la memoria a corto plazo?

La memoria a corto plazo (MCP) se puede definir como el mecanismo de memoria que nos permite retener una cantidad limitada de información durante un periodo corto de tiempo. La memoria a corto plazo retiene temporalmente la información procesada, tanto si luego se desvanece, como si después pasa a la memoria a largo plazo. Así, la memoria a corto plazo tiene dos propiedades principales: una capacidad limitada y una duración finita.

  • Capacidad de la memoria a corto plazo : Si se te pide que recuerdes una serie de 10 dígitos, lo más probable es que recuerdes entre 5 y 9 números. Esto es porque la cantidad de información que puede retener la memoria a corto plazo es de 7 elementos con una variación de 2, por exceso o defecto. Naturalmente, la capacidad de la MCP es ligeramente variable, por lo que hay personas con una capacidad aún mayor o menor. También puede variar en función del material que se ha de recordar (se ve afectada por la longitud de las palabras, la relevancia emocional de los estímulos y otras diferencias individuales). Además, si se elabora o agrupa la información (chunking), la cantidad de elementos que podemos recordar aumenta. Por ejemplo, a la hora de recordar un número de teléfono, podemos agrupar los dígitos en parejas o tríos de dígitos.
  • Duración de la memoria a corto plazo : La cantidad de tiempo que podemos retener los dígitos o la información no es infinita. Nuestra memoria a corto plazo puede mantener la información hasta 30 segundos. No obstante, podemos ampliar el tiempo que permanece la información en nuestra MCP si la repetimos constantemente o la dotamos de significado (por ejemplo, identificar como el número pi el conjunto de dígitos “3 – 1 – 4 – 1 – 5 – 9...”).

La memoria a corto plazo actúa como una de las puertas de acceso a la memoria a largo plazo, o como un “almacén” que nos permite retener información que no necesitaremos en un futuro, pero que necesitamos en el momento. Esto implica que un daño en la MCP puede dificultar la adquisición de nuevos recuerdos en la memoria a largo plazo.

Si se daña exclusivamente la memoria a corto plazo, perderemos la capacidad de retener información durante el corto periodo de tiempo en el que trabaja. Así, no podríamos comprender las frases de una longitud determinada y, por supuesto, nos perderíamos en el transcurso de la conversación.

La memoria a corto plazo y su relación con otros tipos básicos de memoria

Cuando hablamos de memoria, lo normal es pensar en los recuerdos y en nuestras vivencias, pero la memoria abarca muchos más procesos. En general, podemos distinguir cuatro mecanismos de memoria relativamente independientes entre sí:

  • Memoria sensorial: Retiene durante un espacio muy corto de tiempo los estímulos sensoriales que ya han desaparecido para procesarlos y enviarlos a la MCP.
  • Memoria a corto plazo (MCP): Retiene una cantidad limitada de información durante un periodo corto de tiempo.
  • Memoria de trabajo o Memoria operativa: Es un proceso activo que permite manipular y trabajar con la información retenida en la MCP.
  • Memoria a largo plazo (MLP): Retiene una cantidad virtualmente infinita de información, parte de la cual proveniente de la MCP, durante un tiempo indefinido.

Así, la información puede pasar por diferentes fases para llegar a ser finalmente almacenada u olvidada:

  • Percibimos la información, que pasa a través de la memoria sensorial (nuestros sentidos).
  • De ahí, llega a nuestra memoria a corto plazo, donde es retenida durante un corto periodo de tiempo.
  • Algunas veces, la información debe ser manipulada (ordenada, por ejemplo). Ahí es donde interviene nuestra memoria de trabajo. Este paso no siempre se da.
  • En la última fase, nuestro cerebro debe decidir si la información es relevante y debemos recordarla, o si es irrelevante y debemos olvidarla. Si la información es valiosa, el recuerdo pasará a almacenarse en nuestra memoria a largo plazo.

Además, en caso de dañarse la memoria a corto plazo, se alterarían los sistemas de memoria que dependen de ésta, como son la memoria operativa y la memoria a largo plazo. Si no somos capaces de retener información en la memoria a corto plazo, la memoria operativa no podrá manipular dicha información. Con respecto a la memoria a largo plazo, la generación de nuevos recuerdos se vería afectada, ya que el paso de la información de la MCP a la MLP no se podría llevar correctamente a cabo por la alteración de la memoria a corto plazo. No obstante, sí que sería posible recuperar recuerdos ya formados de la memoria a largo plazo.

Ejemplos de memoria a corto plazo

  • Para comprender una frase larga en una conversación, necesitamos recordar el inicio de la frase para entender el final de la misma. Lo que nos permite retener temporalmente el inicio de una frase es la memoria a corto plazo. Una vez hayamos comprendido la información, no necesitamos retener el inicio de la frase, por lo que olvidamos las palabras concretas.
  • Cuando leemos, nuestra memoria a corto plazo actúa de manera semejante al ejemplo anterior. Necesitamos retener el inicio de una frase escrita para comprender el final. Una frase larga y compleja será mucho más difícil de comprender que una corta y simple. De modo que, en ámbitos escolares, es muy importante disponer de una memoria a corto plazo en buena forma, ya que está relacionada con la correcta comprensión de la lectura, que es fundamental para el éxito académico.
  • Cuando alguien nos dice un número de teléfono, en el tiempo que transcurre desde que lo escuchamos hasta que lo conseguimos apuntar, está actuando nuestra memoria a corto plazo.
  • Por lo general, los procesos de creación de recuerdos a largo plazo requieren la actuación previa de la memoria a corto plazo. Así, cuando intentamos aprendernos una lección de un libro, memorizar una contraseña o unas líneas de un poema, está trabajando nuestra memoria a corto plazo.

Patologías y trastornos asociados a una pérdida de memoria a corto plazo

Si los distintos tipos de memoria no fuesen independientes, al fallar uno, fallarían todos. Afortunadamente, el cerebro dedica diferentes áreas a cada uno de los tipos de memoria, de modo que la alteración de la MLP, por ejemplo, no tiene por qué afectar a la MCP. Por lo general, todos los tipos de memoria trabajan de manera conjunta y sería muy difícil descifrar en qué punto comienza uno y acaba otro. En cambio, cuando uno de ellos se daña, nuestro cerebro no puede llevar a cabo su función, con consecuencias fatales en nuestro día a día.

La alteración de la memoria a corto plazo puede reducir tanto el tiempo, como la cantidad de elementos que maneja. Así, en una alteración leve, tal vez podamos retener menos cantidad de información durante menos tiempo, por lo que sería un daño “poco visible”. En cambio, una alteración grave podría inutilizar prácticamente la función de la MCP, con consecuencias muy importantes.

La memoria a corto plazo puede ser dañada de diversas formas. Se ha visto que la MCP se altera en fases moderadas de la enfermedad de Alzheimer, aunque el daño en la MLP es mucho más saliente en esta enfermedad. También se ha señalado la importancia de la memoria a corto plazo en la dislexia, pues la dificultad de almacenar información fonológica puede provocar desembocar en problemas en la adquisición de la lectura. Además, el consumo de marihuana es otro factor que puede afectar a la integridad de la MCP. El daño cerebral derivado de un ictus o de un traumatismo craneoencefálico también podría alterar la memoria a corto plazo.

¿Cómo medir y evaluar la memoria a corto plazo?

La memoria a corto plazo interviene en la mayoría de las actividades de nuestro día a día. Que podamos interactuar correctamente con nuestro entorno y con las personas que nos rodean, depende directamente de nuestra memoria a corto plazo. De este modo, evaluar nuestra memoria a corto plazo y conocer su estado puede ser de gran ayuda en diferentes ámbitos de la vida: en ámbitos escolares (nos permitirá saber si un niño tendrá dificultades para aprender a leer o para comprender frases largas o complejas), en ámbitos médicos (para saber si hay que dar las indicaciones de manera más simple a los pacientes, o si van a tener problemas para establecer nuevos recuerdos) o en ámbitos profesionales (la memoria a corto plazo puede servir como indicador de la facilidad con la que se van a interiorizar y a trabajar con órdenes complejas).

Es posible valorar las diferentes funciones cognitivas, como la MCP, de una manera fiable y eficaz mediante una evaluación neuropsicológica completa. Los tests que ofrece CogniFit para evaluar la memoria a corto plazo están inspirados en las pruebas de Dígitos directos y Dígitos indirectos de la WMS (Wechsler Memory Scale), en el CPT (Continuous Performance Test), en el TOMM (Memory Malingering) y en el TOL (Torre de Londres). Además de la memoria a corto plazo, estos tests también miden percepción espacial, planificación, velocidad de procesamiento y memoria de trabajo (operativa).

  • Test Secuencial WOM-ASM: En la pantalla aparecen una serie de bolas con diferentes números. Se tendrán que memorizar la serie de números para poder repetirlos posteriormente. En primer lugar, la serie estará compuesta por un solo número, pero irá incrementando progresivamente hasta que se cometa algún error. Habrá que reproducir cada serie de números tras cada presentación.
  • Test de Concentración VISMEN-PLAN: Aparecerán estímulos posicionados en la pantalla y distribuidos de manera alternativa. Siguiendo un orden, los estímulos se irán iluminando junto con la aparición de un sonido hasta completar la serie. Durante la presentación, hay que prestar atención tanto a los sonidos como a las imágenes iluminadas. En el turno del usuario, habrá que recordar el orden de la presentación de los estímulos en el momento oportuno para reproducirlos en el mismo orden que hayan sido presentados.

¿Cómo rehabilitar o mejorar la memoria a corto plazo?

La memoria a corto plazo puede ser entrenada y mejorada, al igual que las demás habilidades cognitivas. En CogniFit ofrecemos la posibilidad de hacerlo de manera profesional.

La rehabilitación de la memoria a corto plazo se basa en la plasticidad cerebral. CogniFit ofrece una batería de ejercicios clínicos diseñados para rehabilitar los problemas en la MCP y otras funciones cognitivas. El cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen al usar las funciones que dependen de éstos. Por tanto, si entrenamos frecuentemente la memoria a corto plazo, las conexiones cerebrales de las estructuras implicadas se fortalecerán. Así, cuando necesitemos hacer uso de la memoria a corto plazo, las conexiones serán más rápidas y eficientes, mejorando nuestra capacidad.

El equipo de CogniFit está formado por un completo equipo de profesionales especializados en el estudio de la plasticidad sináptica y procesos de neurogénesis. Esto ha permitido la creación un programa de estimulación cognitiva personalizado para las necesidades de cada usuario. Este programa da comienzo por una precisa evaluación de la memoria a corto plazo y otras funciones cognitivas fundamentales. En base a los resultados de la evaluación, el programa de estimulación cognitiva de CogniFit ofrece de forma automatizada un entrenamiento cognitivo personalizado para fortalecer la memoria a corto plazo y otras funciones cognitivas que se consideren necesarias según la evaluación.

La constancia y un entrenamiento adecuado son imprescindibles para mejorar la memoria a corto plazo. CogniFit dispone de herramientas de evaluación y de rehabilitación para optimizar esta función cognitiva. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana.

Se puede acceder al programa de estimulación cognitiva de CogniFit mediante internet. Hay gran variedad de actividades interactivas, en forma de divertidos juegos mentales, que pueden realizarse mediante ordenador. Al finalizar cada sesión, CogniFit mostrará un detallado gráfico con el avance del estado cognitivo.

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