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  • Accede a una completa batería de evaluación de la capacidad de inhibición y otras funciones ejecutivas

  • Identifica y evalúa la presencia de alteraciones o déficits en el control inhibitorio

  • Instrumentos validados para mejorar o rehabilitar la inhibición y otras habilidades cognitivas

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¿Qué es la Inhibición o control inhibitorio?

La inhibición o control inhibitorio podría definirse como la capacidad del ser humano para inhibir o controlar las respuestas impulsivas (o automáticas), y generar respuestas mediadas por la atención y el razonamiento. Esta habilidad cognitiva forma parte de las Funciones Ejecutivas y contribuye a la anticipación, planificación y al establecimiento de metas. La inhibición o control inhibitorio pone freno al comportamiento y detiene las reacciones automáticas inapropiadas, cambiándolas por una respuesta más razonada y más adaptada a la situación.

El Dr. Russell Barkley propuso un modelo de autoregulación del comportamiento donde el control inhibitorio era la base para buen funcionamiento del resto de funciones ejecutivas del cerebro. El control inhibitorio es básico para la flexibilidad mental, el control de la impulsividad o de las interferencias, la memoria de trabajo, y la regulación del afecto y de las emociones, etc. Un déficit en la capacidad de inhibición es el problema principal de trastornos como el TDAH. El déficit de inhibición se puede manifestar en tres niveles diferentes:

  • Nivel motor: hay un descontrol en de la conducta motora, por tanto se manifiesta con hiperactividad. Por ejemplo, cuando un niño está en clase y no puede evitar levantarse todo el rato porque está cansado de estar sentado.
  • Nivel atencional: se manifiesta con distractibilidad y dificultades de prestar atención. Por ejemplo, cuando estamos leyendo un libro y nos distraemos porque oímos el timbre del vecino o vemos la sombra de una paloma pasar por la ventana.
  • Nivel conductual: se manifiesta mediante actitudes impulsivas que no podemos inhibir. Como por ejemplo, tocar el claxon enfurecido, cuando el semáforo se ha puesto verde y ves que el conductor de delante no arranca automáticamente.

Las estructuras frontales del cerebro son las últimas que terminan de madurar durante nuestro desarrollo, por esto es común ver cómo los niños más pequeños tienen dificultades para controlar su propia conducta y no manejan bien los imprevistos. Les cuesta inhibir las actividades iniciadas. Conforme vamos creciendo, si no sufrimos disfunciones específicas, nuestra capacidad inhibitoria va incrementando hasta desarrollarse completamente.

La inhibición es una de las funciones cognitivas que más utilizamos en nuestro día a día. Es la forma que tiene nuestro cerebro de corregir cualquier tipo de conducta. Gracias a la inhibición callamos algo que pensamos que es mejor no decir, conseguimos mantenernos sentados en la silla atendiendo en clase, estudiando en casa o trabajando en la oficina a pesar de las ganas que tengamos de levantarnos, o conseguimos corregir la trayectoria que tomamos con el coche porque otro vehículo se ha metido en nuestro carril sin previo aviso. Nos permite reaccionar ante situaciones imprevistas o de riesgo y adaptarnos a ella. De este modo, una buena inhibición puede favorecer mejores comportamientos y notas en ámbitos académicos, más eficiencia en el trabajo, mayor seguridad vial y unas mejores relaciones personales.

Ejemplos de Inhibición o control inhibitorio

  • Cuando se está estudiando, se pueden observar bajos niveles inhibitorios cuando nos da por comprobar el teléfono móvil, por ponernos a garabatear, levantarse a mirar el frigorífico o empezar a mirar a las "musarañas". Un estudiante con buen control inhibitorio podrá controlar estas conductas, centrándose en su actividad principal, facilitando la obtención de mejores resultados académicos.
  • En muchos trabajos de oficina se plantea una situación semejante a la anterior. Es fácil que realicemos de manera automática algunas actividades que nos distraen de nuestro cometido laboral o que, simplemente, empezamos a pensar en nuestras preocupaciones personales. Si el trabajador tiene un buen control inhibitorio, se mostrará más eficiente en el trabajo.
  • No es especialmente raro que surjan imprevistos en la carretera. Puede que vayas a tomar la salida en una rotonda y tengas que dar un frenazo porque un coche ha invadido tu carril desde el interior de la rotonda para tomar tu misma salida. El que seas capaz de detener o inhibir la acción que tenías planeada por un imprevisto, dándote la capacidad de actuar en consecuencia es gracias a la inhibición.
  • Algunas personas tienen la tendencia de “rumiar” ciertas ideas negativas o preocupaciones, dándoles vueltas una y otra vez. También es función del control inhibitorio el cortar ese hilo de pensamiento desagradable y centrarse en otra actividad que pueda resultar de mayor provecho.
  • Cuando tienes una picadura de mosquito, la tendencia natura es la de rascarse. Las personas con un buen control inhibitorio serán capaces de no frotarse ninguna vez la picadura, por mucho que les moleste. Un mal control inhibitorio puede hace que esa picadura desemboque en una herida
  • Si estás en una comida familiar y tu cuñado (que no todo el mundo sabe que no te cae muy bien) no hace más que comentarios irritantes, tal vez tu impulso sea el de contestarle y decirle cuatro cosas no muy agradables. No obstante, si tienes un buen control inhibitorio, serás capaz de guardar silencio y mantener la compostura. Si no eres capaz de inhibir correctamente tus impulsos, tal vez, termines arruinando la cena familiar.
  • Las personas con un mal control inhibitorio, tienden a interrumpir en las conversaciones, dificultando mucho mantener una comunicación fluida. Es común que ante una pregunta o problema den respuestas impulsivas y se equivoquen repetidamente.

Desinhibición y otros trastornos asociados a problemas de inhibición o control inhibitorio

En la infancia se puede dar lo que se conoce como la Inhibición Conductual (IC), que es un rasgo del temperamento del niño que le lleva a un exceso de inhibición. Se caracteriza por tener problemas a la hora de explorar los objetos o personas nuevas, y por sentir una ansiedad intensa ante lo desconocido. Esto suele desembocar en el retraimiento y en la evitación social. Resulta semejante a la timidez, pero que también se da en situaciones no sociales.

Es muy habitual que las personas con daño cerebral en el lóbulo prefrontal por ictus, traumatismos craneoencefálicos o tumores sufran desinhibición (Síndromes frontales). A veces esto se traduce en una simple e incesante verborrea o en la tendencia a toquetear todos los objetos que tienen al alcance de su mano (ya que no pueden inhibir las palabras que están pensando o la tentación de explorar manualmente los objetos). No obstante, a veces la desinhibición puede darse en conductas más problemáticas, desembocando en agresividad, palabras malsonantes, o conductas sexuales inapropiadas.

También hay casos de personas con daño cerebral que, por el contrario, su habla se ve inhibida y no sueltan palabra de manera habitual (aunque, cuando hablan, lo hagan de manera comprensible y fluida).

Un déficit en la capacidad de inhibición es el problema principal de trastornos como el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). En el TDAH se pueden dar tanto desinhibición a nivel conductual (resultando un niño impulsivo, siendo fácil que agreda si algo no le gusta, que se levante de la silla si se aburre…), como desinhibición a nivel cognitivo (siendo incapaz de inhibir distractores, perdiendo la atención y siendo, en consecuencia, muy distraído). Además, la falta de inhibición puede aparecer junto a otras alteraciones en trastornos como el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). En el caso del TOC, lo que ocurre es que las personas que lo sufren son incapaces de inhibir o detener el pensamiento mágico catastrofista que le genera ansiedad, centrando toda su atención en lo que le preocupa.

Merece una mención especial el efecto del alcohol y otras drogas sobre la inhibición. Por lo general, una intoxicación aguda de alcohol produce alteraciones del control inhibitorio (de hecho, es uno de los motivos por los que prohíben conducir con cierta cantidad de alcohol en la sangre). Además, el alcoholismo puede afectar de manera permanente a la inhibición. Recientes estudios indican que el patrón de ingesta de alcohol tipo Binge Drinking (tomar mucho alcohol durante periodos cortos de tiempo, combinado con periodos de abstinencia, típico del botellón) puede terminar produciendo un perjuicio en la inhibición semejante al del alcoholismo.

¿Cómo medir y evaluar la Inhibición o control inhibitorio?

El control inhibitorio es la base de muchos de los comportamientos de nuestro día a día. Desenvolvernos correctamente en un entorno con imprevistos o con distractores depende directamente de la calidad de nuestra inhibición. Así, evaluar nuestro control inhibitorio puede ser de gran ayuda en diferentes ámbitos de la vida: en ámbitos escolares (saber qué niño va a tender a distraerse más o a comportarse peor ante la frustración), en ámbitos médicos (saber que un paciente con tendencias suicidas tiene poco control inhibitorio puede ayudar a aumentar la vigilancia a tiempo) o en ámbitos profesionales (los policías, militares y otros profesionales que manejen armas o herramientas peligrosas deben tener un gran control inhibitorio para evitar accidentes).

El equipo de CogniFit se ha basado en los clásicos Test de Variables Of Attention (TOVA) y Test de Stroop (Stroop, 1935) para evaluar la capacidad de inhibición. Con estas pruebas de control inhibitorio, además de evaluar inhibición, también se mide tiempo de respuesta, velocidad de procesamiento, flexibilidad cognitiva, coordinación ojo-mano y recontextualización.

  • Test de Procesado REST-INH: En esta tarea, irán apareciendo en la pantalla dos bloques con números y formas diferentes. Inicialmente habrá que atender al tamaño de la forma e indicar el más alto. Después, habrá que atender bloque que contenga la numeración más alta.
  • Test de Equivalencias INH-REST: En esta tarea, irán apareciendo nombres de colores en la pantalla. Hay que dar respuesta lo más rápido posible cuando el nombre del color coincida con el color en que está escrita la palabra. Si no coinciden, no habrá que dar respuesta alguna.
  • Test de Desatención FOCU-SHIF: En la pantalla aparece una luz en cada esquina. Hay que pulsar las luces amarillas tan rápido como sea posible. En cambio, si las luces pasan a ser rojas, no hay que pulsarlas.

¿Cómo rehabilitar o mejorar la Inhibición?

La inhibición puede ser aprendida, entrenada y mejorada, al igual que las demás habilidades cognitivas. En CogniFit ofrecemos la posibilidad de hacerlo de manera profesional.

La rehabilitación de la inhibición se basa en la plasticidad cerebral CogniFit ofrece una batería de ejercicios clínicos diseñados para rehabilitar los déficits en la inhibición y otras funciones cognitivas. El cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen conforme se hace uso de las funciones que dependen de éstos. Por tanto, si entrenamos frecuentemente la inhibición, las conexiones cerebrales de las estructuras implicadas en la inhibición se fortalecerán. Así, cuando necesitemos inhibir alguna conducta o cognición, las conexiones serán más rápidas y eficientes, mejorando nuestra capacidad de inhibición.

El equipo de CogniFit está formado por un completo equipo de profesionales especializados en el estudio de la plasticidad sináptica y procesos de neurogénesis. Esto ha permitido la creación un programa de estimulación cognitiva personalizado para las necesidades de cada usuario. Este programa da comienzo por una precisa evaluación de la inhibición y otras funciones cognitivas fundamentales. En base a los resultados de la evaluación, el programa de estimulación cognitiva de CogniFit ofrece de forma automatizada un entrenamiento cognitivo personalizado para fortalecer la inhibición y otras funciones cognitivas que se consideren necesarias según la evaluación.

La constancia y un entrenamiento adecuado son imprescindibles para mejorar la inhibición. CogniFit dispone de herramientas de evaluación y de rehabilitación para optimizar esta función cognitiva. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana.

Este programa es accesible vía online. Contiene una gran variedad de actividades interactivas, en forma de divertidos juegos mentales, que pueden realizarse mediante ordenador. Al finalizar cada sesión, CogniFit mostrará un detallado gráfico con el avance del estado cognitivo.

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