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  • Instrumentos validados para mejorar o rehabilitar la atención y otras habilidades cognitivas

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¿Qué es la atención sostenida?

La atención sostenida se define como la capacidad para mantener el foco atencional en una actividad o estímulo durante un largo periodo de tiempo. Es decir, la atención sostenida es lo que nos permite centrarnos en una actividad durante el tiempo necesario para llevarla a cabo, incluso a pesar de la presencia de distracciones. Suele dividirse en vigilancia (detectar la aparición de un estímulo) y en concentración (fijar la atención en un estímulo o actividad). Esta habilidad cognitiva es muy importante puesto que nos permite ser eficientes en nuestro día a día. Afortunadamente, la práctica y el entrenamiento cognitivo puede mejorar nuestra atención sostenida, y como consecuencia, la capacidad para centrarnos en un estímulo o actividad durante un periodo extenso de tiempo.

Tipos de atención

Dado que la atención se puede dividir en diferentes sub-componentes, se han creado diversos modelos para explicar adecuadamente esta capacidad cognitiva. El modelo más aceptado es el Modelo jerárquico de Sohlberg y Mateer, que fragmenta la atención en:

  • Arousal: Hace referencia a nuestro nivel de activación y al nivel de alerta, a si estamos adormilados o enérgicos.
  • Atención focalizada: Se refiere a la capacidad de centrar nuestra atención en algún estímulo.
  • Atención sostenida: Se trata de la capacidad de atender a un estímulo o actividad durante un largo periodo de tiempo.
  • Atención selectiva: Es la capacidad de atender a un estímulo o actividad en concreto en presencia de otros estímulos distractores.
  • Atención Alternante: Consiste en la capacidad de cambiar el foco atencional entre dos o más estímulos.
  • Atención dividida: Se puede definir como la capacidad que tiene nuestro cerebro para atender a diferentes estímulos o actividades al mismo tiempo.

Evaluación de la atención

Una capacidad atencional en buen estado, especialmente en el caso de los sub-componentes más básicos, va a ser necesaria para funcionar de manera apropiada en nuestro día a día y para medir correctamente el resto de capacidades cognitivas. Por esto, es necesario evaluar los procesos atencionales. Los tests que ofrece CogniFit para evaluar la atención (concretamente la atención focalizada y la atención dividida), están basados en los clásicos Continous Performance Test (CPT) y en el Test de Stroop. Además de medir atención, también miden inhibición, flexibilidad cognitiva y coordinación ojo-mano.

  • Test de Celeridad REST-HECOOR: Aparece en la pantalla un cuadrado azul. Habrá que pulsar tan rápido como sea posible el botón situándose dentro del cuadrado. Cuantos más veces se pulse el botón en el tiempo disponible, mejor resultado se obtendrá.
  • Test de Desatención FOCU-SHIF: En la pantalla aparece una luz en cada esquina. Hay que pulsar las luces amarillas tan rápido como sea posible. En cambio, si las luces pasan a ser rojas, no hay que pulsarlas.
  • Test de Simultaneidad DIAT-SHIF: Es necesario seguir con el puntero el recorrido aleatorio de una bola blanca y atender a las palabras que aparecen en el centro de la pantalla. Cuando la palabra que esté en el centro de la pantalla coincida con el color en que está escrita, hay que dar respuesta (prestando atención a dos estímulos al mismo tiempo). En esta actividad, hay que afrontar cambios de estrategia, nuevas respuestas y manejar la capacidad de monitorización y la capacidad visual al mismo tiempo.

Ejemplos de atención sostenida

  • El puesto de controlador aéreo es el trabajo en el que, por excelencia, se hace uso de la atención sostenida. Es necesario prestar atención a actividades monótonas durante periodos muy largos de tiempo y, en caso de error, se puede producir un accidente. No obstante, la atención sostenida se requiere en prácticamente todos los trabajos.
  • En el colegio, en la universidad, o durante el estudio en casa, los alumnos deben prestar atención durante largos periodos de tiempo. Una mala atención sostenida terminará derivando en continuas distracciones.
  • Por corto que sea un viaje en coche, vamos a necesitar prestar atención a la carretera durante un periodo de tiempo más o menos largo. La fatiga o las distracciones durante un trayecto de coche pueden tener consecuencias fatales, por lo que es importante tener una buena atención sostenida para reducir las situaciones de peligro.
  • En la mayoría de actividades de nuestra vida diaria hacemos uso de la atención sostenida, ya sea, por ejemplo, al ver una película, al hacer la comida o durante la ducha. De hecho, estamos haciendo uso de nuestra atención sostenida al leer este texto.

Patologías y trastornos asociados a problemas en la atención sostenida

No es raro que de vez en cuando nos resulte difícil mantener la atención mucho tiempo en una actividad monótona, o que nos distraigamos con algún estímulo llamativo, pero esto no significa que tengamos un problema. De hecho, si apareciese alguna alteración importante de la atención sostenida, nos resultaría imposible llevar a cabo con normalidad la mayoría de las actividades de nuestro día a día. Un déficit en la atención sostenida va a conllevar fatiga e ineficiencia en cualquier actividad.

La atención sostenida suele presentar algún grado de deterioro en una gran cantidad de trastornos. Esto puede venir dado por problemas en la atención sostenida como tal, o a dificultades en alguno de los sub-procesos atencionales de los que depende. Una alteración en atención sostenida nos impediría mantener nuestra atención sobre el estímulo prioritario, permitiendo que cualquier distracción nos despiste. Quizás el Trastorno de Déficit de Atención con y sin Hiperactividad (TDAH y TDA, respectivamente) sea el trastorno más representativo que implica con dificultades de atención sostenida. También se dan problemas de atención sostenida en trastornos como la dislexia, la esquizofrenia, la enfermedad de Alzheimer o demencias en general. Es muy común que aparezca un déficit en la atención sostenida en las personas con daño cerebral, ya sea por ictus o por traumatismo craneoencefálico (TCE).

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