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  • Accede a una completa batería de evaluación de la velocidad de procesamiento y otras habilidades cognitivas

  • Identifica y evalúa la presencia de alteraciones o déficits

  • Estimula y mejora tu velocidad de procesamiento y otras funciones con ejercicios clínicos

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¿Qué es la rapidez o velocidad de procesamiento cognitivo (VP)?

La velocidad de procesamiento (VP) o rapidez de procesamiento es uno de los principales elementos del proceso cognitivo, por lo que resulta un elemento clave en el aprendizaje y rendimiento académico, en desarrollo intelectual, razonamiento y la experiencia.

La velocidad de procesamiento es una habilidad cognitiva que se puede definir como el tiempo que le lleva a una persona hacer una tarea mental. Tiene que ver con la velocidad en la que una persona capta y reacciona a la información que recibe, ya sea por vía visual (letras y números), auditiva (lenguaje) o del movimiento. Es decir, la velocidad de procesamiento es el tiempo que se tarda entre que se recibe el estímulo y se emite una respuesta.

Tener una velocidad de procesamiento lenta no quiere decir que seamos menos inteligentes sino que iremos más lentos haciendo determinadas tareas como como leer, hacer cálculos matemáticos, escuchar y tomar apuntes o mantener conversaciones. También puede interferir en las habilidades ejecutivas, por lo que una persona con velocidad de procesamiento lenta le costará más, o tardará más tiempo en planificarse, fijarse metas, tomar decisiones, iniciar las tareas, mantener la atención…

La velocidad de procesamiento implica la capacidad de realizar con fluidez las tareas fáciles o ya aprendidas. Se refiere a la capacidad de procesar información de forma automática y por lo tanto, rápidamente, sin pensar conscientemente en ella. Cuanta mayor velocidad de procesamiento más eficientemente se pensará y aprenderá.

En definitiva, la velocidad o rapidez de procesamiento cognitivo es el tiempo que transcurre desde que recibes la información hasta que la entiendes y comienzas a responder.

Ejemplos de velocidad de procesamiento cognitivo

La velocidad de procesamiento puede ser contextualizada y llevada a cabo en ejercicios como reconocer patrones visuales simples en las tareas de exploración visual, asumir las pruebas que requieren la toma de decisiones sencillas, realizar cálculos aritméticos básicos, manipular números o realizar tareas de razonamiento bajo presión.

Algunos ejemplos que podrían identificarse con una rapidez o velocidad de procesamiento lenta son: ¿Te toma una hora realizar una tarea en la que otras personas solo tardan treinta minutos? ¿Te cuesta trabajo seguir instrucciones o planificar una determinada actividad, sobre todo, cuando no tienes mucho tiempo para terminarla? ¿Obtienes malas evaluaciones en los exámenes incluso cuando conoces bien la materia?, etc…

Trastornos y patologías relacionados con una velocidad de procesamiento lenta

La velocidad de procesamiento lenta no es estructuralmente un problema de aprendizaje o de atención, y tampoco tiene nada que ver con la inteligencia, aunque impacta en todas las etapas del aprendizaje. De esta manera, cuando hablamos de una velocidad de procesamiento lenta, puede contribuir a dificultades del aprendizaje como el TDAH, la dislexia, la discalculia o el trastorno del procesamiento auditivo.

Esto revierte y afecta a tareas como la planificación de objetivos, resolución de problemas y perseverancia en sus metas personales.

La velocidad de procesamiento también coexiste con trastornos del espectro autista, y en otras patologías como las demencias o enfermedades como la esquizofrenia, también se produce un enlentecimiento de la velocidad de procesamiento muy acusado.

¿Cómo detectar défictis en la velocidad de procesamiento cognitivo?

A través de una evaluación neuropsicológica completa se puede valorar de manera eficaz y fiable la velocidad de procesamiento de cualquier persona.

En CogniFit, a través de la batería de evaluación computerizada para evaluar el nivel cognitivo o Cognitive Assesment Battery (CAB), podemos medir de una manera precisa el nivel cognitivo general, y concretamente, disponemos de una serie de pruebas cognitivas para evaluar la velocidad de procesamiento.

Para evaluar la rapidez de procesamiento, contamos con el test que mide la velocidad de procesamiento basado en el test clásico de Conners (CPT) y en la prueba de dígitos directos e indirectos de Wechsler Memory Scale (WMS).

El test de velocidad de procesamiento ha sido elaborado para evaluar la capacidad de procesamiento de la información de forma automática. Se dispone que a mayor velocidad de procesamiento, más eficientemente se asumirá una información nueva. El transcurso del procesamiento consiste en recibir la información, entenderla mediante el procesamiento y posteriormente la respuesta. Si se encuentran resultados deficitarios en este área, la habilidad para tomar decisiones, el funcionamiento ejecutivo y ejecutar las instrucciones se verán afectadas significativamente.

Además de la velocidad de procesamiento, a través de estas tareas también se realiza un análisis exhaustivo de otras habilidades muy ligadas a la rapidez de procesamiento, como son la memoria de trabajo y la memoria visual a corto plazo.

¿Se puede mejorar la rapidez de procesamiento cognitivo?

Por supuesto. Como cualquier otra habilidad cognitiva, la velocidad de procesamiento se puede entrenar, aprender y mejorar, y en CogniFit te ayudamos a hacerlo. Las bases para mejorar la velocidad de procesamiento están relacionadas con el desarrollo de estrategias metacognitivas.

La clave para mejorar la velocidad de procesamiento consiste en realizar conexiones más sólidas en el cerebro, lo cual permite que las señales cerebrales viajen a más velocidad. Aunque la mayor parte de este tipo de conexiones del cerebro ocurre durante la niñez, a cualquier edad puedes tomar medidas para mantener e incluso mejorar potencialmente la velocidad de procesamiento de tu cerebro.

Gracias a la plasticidad cerebral o neuroplasticidad , el cerebro puede cambiar su estructura y funcionamiento. La plasticidad cerebral nos permite crear nuevas conexiones cerebrales y aumentar los circuitos neuronales, mejorando su funcionalidad.

Si algo nos ha enseñado la neurociencia y el estudio de la plasticidad cerebral es que cuanto más usamos un circuito neuronal, más fuerte se hace, y esto es aplicable a la velocidad de procesamiento.

En CogniFit a través del programa de evaluación neurocognitiva evaluaremos tu rapidez de procesamiento, y en base a tus resultados, te ofrecemos un completo régimen de ejercicios cognitivos personalizados para mejorar tu velocidad de procesamiento.

El Programa de evaluacion neuropsicológica y estimulación cognitiva de CogniFit ha sido diseñado por un completo equipo de neurólogos y psicólogos cognitivos que estudian los procesos de plasticidad sináptica y neurogénesis. Únicamente son necesarios 15 minutos al día (2-3 días por semana) para estimular las capacidades y procesos cognitivos.

Este programa es accesible vía online. Los diferentes ejercicios interactivos, se presentan como entretenidos juegos mentales que puedes practicar a través del ordenador. Después de cada sesión, CogniFit presentará un gráfico detallado con la evolución de tu estado.

Se ha demostrado que la batería de ejercicios clínicos online de CogniFit fomenta la creación de nuevas sinapsis y circuitos neuronales capaces de reorganizar y recuperar la función de las áreas cognitivas más deterioradas, entre ellas la velocidad de procesamiento.

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