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  • Accede a una completa batería de pruebas cognitivas para evaluar la capacidad de monitorización

  • Identifica y evalúa la presencia de alteraciones o déficits

  • Instrumentos validados para mejorar o rehabilitar la capacidad de monitorización y otras funciones ejecutivas

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¿Qué es la monitorización?

La monitorización cognitiva se puede definir como la capacidad para supervisar la conducta que llevamos a cabo y asegurarnos de que cumple el plan de acción preparado. Es decir, la monitorización es lo que nos permite asegurarnos de que nuestra conducta sigue siendo adaptada a las circunstancias. Cuando detectamos que nos hemos desviado del plan, hemos de corregirlo. Esta función es de gran importancia, pues la usamos en una gran cantidad de situaciones cotidianas. La práctica y el entrenamiento cognitivo puede mejorar nuestra capacidad de monitorización.

Monitorización como parte de las funciones ejecutivas.

Según la Teoría de las Funciones Ejecutivas de Miyake y Friendman, sus componentes son:

  • Monitorización: Como ya hemos dicho, es la capacidad de supervisar lo que hacemos para cumplir el plan establecido. Mientras ejecutamos una tarea cualquiera, la monitorización nos permite confirmar que la estamos haciendo correctamente. En caso de desviarnos, cometer un error, o producirse un cambio de circunstancias, la monitorización nos permite darnos cuenta de esto y dar paso a la inhibición.
  • Inhibición: Es la capacidad para controlar las respuestas impulsivas o automáticas, y generar respuestas mediadas por la atención y el razonamiento. También hace referencia a la capacidad para ignorar estímulos irrelevantes. Una vez que, mediante la monitorización, nos hemos percatado de que debemos corregir nuestra conducta o adaptarla al entorno, la inhibición se encarga de pausar el plan anterior. Esto nos permite meditar el siguiente paso y, si es necesario cambiar de conducta, entra en acción la flexibilidad cognitiva.
  • Flexibilidad cognitiva: Es la capacidad para adaptar nuestra conducta y pensamiento a situaciones novedosas, cambiantes o inesperadas. Una vez que hemos detectado algún error mediante la monitorización, y que hemos detenido la conducta errónea mediante la inhibición, la flexibilidad cognitiva nos permite realizar una nueva conducta alternativa más apropiada y adaptativa que la anterior.
Estos tres procesos, en conjunto, nos permiten llevar a cabo el resto de las funciones ejecutivas, como la planificación, la memoria de trabajo, la anticipación o el establecimiento de metas.

Ejemplos de monitorización

  • Hacemos uso de la monitorización en una gran diversidad de actividades laborales. Si un carpintero está dando forma a un mueble, debe asegurarse (mediante la monitorización) de que está trabajando la madera de la manera adecuada. Si un informático está escribiendo un código, es importante que detecte si lo está haciendo bien o si ha cometido algún error. Cualquier trabajador debe asegurarse de que está realizando correctamente su labor.
  • Cuando un niño está realizando una operación matemática, es necesario que preste atención a si está haciendo bien los cálculos y apuntando los resultados correctamente. Del mismo modo, cuando se toman apuntes en clase, el alumno debe valerse de su monitorización para no detectar los errores que pueda cometer.
  • Si estamos conduciendo y hemos establecido un destino, debemos tomar cada desviación y cada salida correctamente. Haremos uso de la monitorización al comprobar que vamos por el camino correcto o, incluso, cuando estamos realizando un adelantamiento.
  • También empleamos la monitorización en un montón de actividades de nuestro día a día: hacer la comida, practicar algún deporte, escribir, cepillarse los dientes o vestirnos.

Patologías y trastornos asociados a problemas en la monitorización

Es normal que cometamos algunos errores y no nos demos cuenta. Estos descuidos no tienen por qué implicar ningún problema con esta habilidad cognitiva. No obstante, un déficit en la monitorización puede hacer que no seamos conscientes, incluso, de los errores o cambios más evidentes, con el peligro que eso conlleva. Un problema en la monitorización cognitiva puede dificultar muchas de nuestras actividades cotidianas.

Nuestra capacidad de monitorización puede verse alterada en una gran cantidad de trastornos. Probablemente, el trastorno donde es más evidente la falta de monitorización es el Trastorno por déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). No obstante, también se altera en la dislexia, depresión, ansiedad, o en demencias como el Alzheimer. Además, un daño cerebral, como un ictus o un trastorno craneoencefálico (TCE) también podría alterar la monitorización. Incluso estados como el exceso o falta de sueño, la embriaguez o las emociones extremas podría reducir nuestra capacidad de monitorización.

¿Cómo medir y evaluar la monitorización?

La monitorización nos permite realizar correcta y rápidamente muchas de nuestras actividades cotidianas. Así, evaluar la monitorización puede ser de gran ayuda en diferentes ámbitos de la vida: en ámbitos académicos (saber si algún alumno va a presentar dificultades a la hora de escribir o realizar algún ejercicio), en ámbitos clínicos (saber si un paciente va a presentar dificultades para conducir, comprobar si se toma la medicación correcta, o si va a tener dificultades en su día a día) o en ámbitos profesionales (saber si un trabajador va a poder detectar adecuadamente los errores en su trabajo).

Mediante una completa evaluación neuropsicológica podemos medir de una manera eficaz y fiable las diferentes habilidades cognitivas, como la monitorización. Además de la capacidad de monitorización, estos tests también miden flexibilidad cognitiva, coordinación ojo-mano, velocidad de procesamiento, inhibición, denominación, memoria contextual, memoria de trabajo, memoria visual, percepción visual, reconocimiento y tiempo de respuesta.

  • El Test de Sincronización UPDA-SHIF se ha basado en el test clásico de Wisconsin Card Sorting Test (WCST). Este test requiere de la coordinación viso-motora del usuario para mantener la concordancia entre el ojo, el cual verifica la actividad, y la mano, que ejecuta la acción. Si ambos se coordinan, se conseguirá un equilibrio en la actividad cerebral y mayor éxito en la tarea. La consecución de la tarea es sencilla y será necesario de activar las áreas cognitivas relacionadas con la velocidad de procesamiento y la monitorización.
  • El Test de Equivalencias INH-REST se ha basado en el test clásico de Stroop. Este test, evalúa la capacidad del usuario para discernir entre dos tareas al mismo tiempo, atendiendo a la más importante e inhibiendo las más irrelevantes.
  • El Test de Identificación COM-NAM, ha sido tomado como referencia del test clásico de Korkman, Kirk y Kemp en 1998 (NEPSY) y del test clásico Memory Malingering (TOMM). Con este test se observa el nivel de canalización y clasificación de los estímulos en la memoria. La clasificación u orden que le damos a las cosas es posible gracias a la identificación de similitudes de un mismo grupo.
  • El Test de Procesamiento REST-INH, ha sido inspirado en el test clásico de Variables Of Attention (TOVA). La tarea ayuda a percibir y procesar un estímulo y por lo tanto responder a él.

¿Cómo rehabilitar o mejorar el monitorización?

Todas las habilidades cognitivas, incluida la monitorización, pueden ser entrenadas para mejorar su rendimiento. En CogniFit ofrecemos la posibilidad de hacerlo de manera profesional.

La plasticidad cerebral es la base de la rehabilitación de la monitorización y de las demás capacidades cognitivas. CogniFit dispone de una batería de ejercicios clínicos diseñados para rehabilitar los déficits en la monitorización y otras funciones cognitivas. El cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen con el uso de las funciones que dependen de éstos. De modo que, si ejercitamos frecuentemente la monitorización, las conexiones cerebrales de las estructuras implicadas en esta capacidad se fortalecerán.

CogniFit está formado por un completo equipo de profesionales especializados en el estudio de la plasticidad sináptica y procesos de neurogénesis. Esto ha permitido la creación un programa de estimulación cognitiva personalizado para las necesidades de cada usuario. Este programa da comienzo por una precisa evaluación de la monitorización y otras funciones cognitivas fundamentales. En base a los resultados de la evaluación, el programa de estimulación cognitiva de CogniFit ofrece de forma automatizada un entrenamiento cognitivo personalizado para fortalecer la monitorización y otras funciones cognitivas que se consideren necesarias según la evaluación.

Es imprescindible llevar a cabo un entrenamiento constante y apropiado para mejorar la monitorización. CogniFit dispone de herramientas de evaluación y de rehabilitación para optimizar esta función cognitiva. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana.

Se puede acceder al programa de estimulación cognitiva de CogniFit mediante internet. Hay gran variedad de actividades interactivas, en forma de divertidos juegos mentales, que pueden realizarse mediante ordenador. Al finalizar cada sesión, CogniFit mostrará un detallado gráfico con el avance del estado cognitivo.

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